Conectividad en Chile

La pantalla touch y la capacidad de operar a través de esta, y que básicamente el teléfono era una sola y gran pantalla; ese fue el punto de quiebre. (…) Ahí fue una revolución… que dura hasta hoy día.

Mario Oviedo Leiter, ingeniero eléctrico

Desarrollo digital y acceso en el fin del mundo

Mediante una revisión documental, experiencias propias y entrevistas, el reportaje Pandemia Digital da cuenta de la llegada de internet a Chile a finales de los años ochenta y cómo avanzó el acceso y conectividad en el país hasta la masificación de los dispositivos móviles e irrupción de las redes sociales durante las primeras décadas del nuevo milenio.

El primer sitio web chileno cumplió 29 años de vida a finales de 2022. Uno de sus gestores, el académico del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile y Premio Nacional de Telecomunicaciones 2015, José Miguel Piquer, ha señalado en distintas entrevistas que todo surgió gracias al interés de un alumno, alrededor del año 1992. Hacía poco de la primera conexión entre dos casas de estudios (Universidad de Chile y Universidad de Santiago) y un estudiante de pregrado lo convenció de no quedarse fuera de Internet, cuando solo habían unos 400 sitios web en el planeta.

¡Yo soy tu padre!

El «padre de la web en Chile», como muchos lo apodan, entregó detalles de este hito cuando su primigenio sitio cumplió 25 años, señalando a La Tercera que «tras conectarnos oficialmente a internet en 1992, hicimos la primera página un año después, todo era muy incipiente aún».

A Piquer la idea de interconectar distintos computadores siempre le interesó. A finales de los años ochenta los equipos ya mostraban un cambio de tamaño, pasando de salas completas de piso a techo a PCs de escritorio y noveles portátiles que revolucionarían al mundo. Así, de la mano de esta transformación y las nuevas tendencias que comentaban los alumnos que volvían de estudiar en el extranjero, vio la luz el primer sitio web made in Chile.

Del modem telefónico al 5G

Las primeras conexiones a Internet en el país proliferaron desde mediados de los años 80 hasta el Y2K de la mano de empresas, universidades y hogares; un nicho donde convivían trabajadores, estudiantes, en especial de Informática o carreras afines, familias con los suficientes recursos y adolescentes que veían a través de la televisión por cable y revistas especializadas cómo tomaba forma la World Wide Web en el planeta. El idioma común era el inglés y un interés por vincularse, adquirir conocimientos y salvar a través de 0 y 1 las distancias físicas que por mucho tiempo parecieron insoslayables, sobre todo para un país ubicado en el fin del mundo.

Si las primeras conexiones eran por Modems telefónicos de 16K o bien 33.6K, donde un archivo .mp3 de 3 Mb tardaba cerca de 40 minutos en descargarse desde un sistema peer to peer (P2P) como Napster o Ares, cerrando los años 90 esta velocidad se empinaba a los 56K, para entrar al siglo XXI con las primeras conexiones de «banda ancha», que mirando atrás saca sonrisas haberlo llamado así.

Navegadores y acceso a internet en el escritorio

No importando el tipo de conexión, aunque también es una arista de la brecha digital, desde finales de los años 90, todos querían contar con un lugar en esta nueva vitrina digital y aparecer en los resultados de buscadores como Yahoo, Altavista o MSN, ya fuera mediante webs en servicios de alojamiento gratuito como Geocities o bien con un dominio propio .com o .cl. La «guerra de los navegadores» que había acaparado titulares en los noventas era cosa del pasado. Ya no importaba quién lideraba las preferencias de los usuarios, si no contar con ellos.

Para el año 2000, el computador personal e Internet ya tenían su espacio en la sociedad chilena. Si no había un equipo y conexión en el hogar, la forma de acceder a la red era desde el trabajo, escuela, universidad, centro comunitario o bien cibercafés, lo que proliferaron durante los primeros años del nuevo milenio.

Esto fue operando en varios niveles para sumar más puntos a la tácita brecha digital que rodeaba todos los aspectos del acceso, uso y manejo de las herramientas digitales. Jovenes que crecieron con computador e Internet podían dedicar veranos enteros a interiorizarse más, mientras que otros accederían de forma esporádica, intermitente o bien, nunca sería un tema relevante en sus historias de vida.

Los primeros «early adopters»

Mario Oviedo Leiter (66) es ingeniero eléctrico de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Por sus estudios y vida laboral es un testigo privilegiado de la llegada, adopción y avance de la tecnología en el país. Comenta que ingresó a la universidad en el año 1973 y, para esa época, «apenas se escucha hablar de los microcomputadores y sistemas electrónicos, el transistor era una novedad todavía acá en Chile, siendo un tema muy atractivo para todos, fascinados con las radios de un transistor, por ejemplo, algo muy novedoso; lo que en mi caso genero el interés que me llevo a estudiar ingeniera eléctrica».

Para su cuarto año de universidad y con ramos de especialidad, «los temas de electrónica estaban mucho más avanzados y ya empezaban a estar disponibles en Chile algunos microcomputadores». Agrega que en esos años era más fácil acceder a un computador sencillo construyendo uno, que comprándolo: «Mi proyecto de título fue la implementación de un semáforo con control electrónico, por lo que tuve que construir todo

Tras desempeñarse primero en el área de automatización de procesos industriales y luego en gestión administrativa, ya en el año 1984, Oviedo nota el avance de lo digital y cómo las nuevas tecnologías de información y conocimiento (NTICs) van tomando mayor relevancia.

El boom digital

Como cuenta este ingeniero de 66 años, del año 2000 en adelante en Chile se vivió un verdadero boom digital, tanto en el desarrollo de la infraestructura y puntos de acceso, así como de los servicios a los que se podían acceder. Por dar un ejemplo, en 2004, seis años después de su entrada al mercado de los motores de búsqueda en Internet, Google lanza su servicio de correo electrónico gratuito Gmail, con un sistema de invitaciones que consolida su adopción por parte de los distintos nichos digitales que navegan a diario la red, generando a su vez el interés de millones de usuarios menos experimentados por tener su arroba. Chile no sería la excepción a este fenómeno.

Conexiones, accesos y cifras

La experiencia en primera persona de Oviedo encuentra un sustento en los datos maneja la Subsecretaria de Telecomunicaciones, entidad dependiente del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones. En la siguiente gráfica elabora en base a información entregada por las distintas operadoras de telecomunicaciones del país, se aprecia el crecimiento sostenido que experimentaron las conexiones fijas totales en los últimos 20 años en el país. A pesar de una pequeña baja en 2004, el incremento y penetración ha sido sostenido. Si el año 2000 apenas se superaba el medio millón de conexiones domiciliarias, para 2021 esta cifra se alza a cerca de 4,5 millones. Pasamos de 4 accesos por cada 100 habitantes el año 2000 a casi 22 accesos por cada 100 habitantes en 2021.

Asimismo, el acceso domiciliario experimenta un crecimiento lineal a lo largo de las últimas décadas, que refleja nuevamente la importancia que adquirió Internet y las NTICs en la sociedad chilena a partir del nuevo milenio. En la siguiente gráfica también queda de manifiesto el aumento acelerado de las conexiones domiciliarias durante los últimos 4 años.

Si a medida que avanza la década del 2000 las conexiones fijas se vuelven una necesidad latente para muchos, de la mano de precios más asequibles, no solo de la red si no también de los equipos de escritorio y portátiles, un nuevo factor entra en juego ya en el cierre del decenio: el paso de los teléfonos celulares, adoptados masivamente por los chilenos, a los teléfonos inteligentes.

Del teclado a la pantalla táctil

Clip presentación iPhone por Steve Jobs, junio de 2007.

Esta revolución que gatilló la presentación del iPhone en junio de 2007 y el lanzamiento del sistema operativo móvil Android en septiembre de 2008 significó, una vez que los precios iniciales bajaron y los equipos se masificaron, un punto de no retorno en la ubicuidad de la aldea global.

Logo Android. Conectividad

El impacto de estos dos lanzamientos hizo caer a los pocos años a actores consolidados de la industria, como Blackberry y sus dispositivos con teclado, por ejemplo, pero también dio bríos a una serie de nuevos fabricantes, lo que a la larga permitió que los smartphones se tomaran los escaparates de tiendas y, prontamente, los bolsillos y atención de millones de personas. Otra vez Chile no fue la excepción.

Conectividad y acceso a internet

Nuevos dispositivos, conexiones móviles, equipos cada vez más económicos y la consolidación de las NTICs permearon la sociedad chilena de forma transversal en los distintos grupos etarios y socioeconómicos. Si la penetración y acceso a internet en Chile ya eran generalizados, desastres naturales como el terremoto de 2010 y la búsqueda de vínculos humanos a través de las redes sociales terminaron de convencer a los más escépticos sobre la adopción de estas tecnologías.

La brecha digital encontró otros espacios donde anidar, porque ya no son las desigualdades de conexión y acceso las que priman (si bien siguen presentes), si no las dispares destrezas digitales de los usuarios. Los dispositivos inteligentes móviles democratizaron un aspecto de la vida digital, mitigando los quiebres de entrada, pero también permitieron que millones se muevan por la red de redes sin una mirada crítica el respecto.

Para Mario Oviedo esto es claro y lo resume de la siguiente forma:

Hoy tenemos consumidores digitales, no usuarios.

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