Inclusión digital

«Yo creo que la tecnología es un medio y no un fin. El real sentido de la tecnología es muy básico: mejorar la calidad de vida de las personas. Entonces si no se tienen como objetivo las personas, no tiene ninguna lógica el desarrollo per se de la tecnología».

Pedro Huichalaf Roa, abogado y ex subsecretario de Telecomunicaciones

Para el futuro de Chile es clave avanzar en la inclusión digital

La inclusión digital de todas las comunidades es clave si queremos un Chile del futuro que juegue en igualdad de condiciones en la Sociedad de la Información.

Durante dos años la vida en el planeta puso su atención en un virus que paralizó ciudades y países sin importar su ranking OCDE, que supuso un desafío, tanto a nivel sanitario como social, a todas la comunidades alrededor del globo. Millones se volcaron con fuerza a Internet y la aldea global pobló como nunca antes la sociedad de la Información. Las tecnologías de información y conocimiento se transformaron en el medio que permitió salvar las distancias impuestas por las cuarentenas y estrictas medidas de aislamiento, conocer más sobre lo que estaba sucediendo y hacía dónde nos dirigíamos, ya no solo como naciones independientes unas de otras, sino en un plan de acción global contra esta amenaza común.

Como en muchos otros aspectos de la vida y en distintas escalas, a nivel digital algunos estaban mejor preparados que otros. Sin embargo, todos experimentaron distintos aspectos de un concepto que en los últimos años se había relegado a la academia, investigaciones y comunidades deficitarias: la brecha digital.

Nadie con un teléfono inteligente y acceso móvil a internet se habría pensado parte de este quiebre. O eso es lo que se creía hasta marzo de 2020, cuando las medidas sanitarias nos obligaron al encierro y la necesidad de acceso, uso y manejo de lo digital, más allá del smartphone, se volvió una necesidad educativa, laboral, informativa y social. Los pliegues de la brecha e inclusión digital dejaron una marca que el Chile actual y futuro no pueden ignorar.

Tomadores de decisiones para la vida digital

Para conocer más sobre inclusión digital y los aprendizajes que nos dejó la vertiginosa transformación tecnológica que trajo la pandemia, conversamos con el abogado, académico, investigador y consultor especializado en Ciberseguridad, Pedro Huichalaf Roa (46), quien además fuera subsecretario de Telecomunicaciones entre 2014 y 2016, durante el segundo gobierno de la presidenta Michelle Bachelet.

Pedro Huichalaf, ex subsecretario de Telecomunicaciones. Inclusión digital

Yo me autodenomino un fósil digital; somos una generación híbrida en el sentido que nacimos analógico y estamos ahora en un mundo digital. ¿Y por qué digo fósil? Porque somos la última generación o grupo de personas que vamos a haber conocido el ámbito analógico. Hoy todos los niños o jovenes son digitales, por tanto no tienen la experiencia de haber estado en un mundo donde no había Internet.

Pedro Huichalaf Roa, abogado y exsubsecretario de Telecomunicaciones

Lo análogo y lo digital en tensión

FTP: ¿Podemos hablar de inclusión digital en Chile?

PHR:  Lo que yo he observado es que hay mucha gente que cree que la tecnología es arte de magia, es decir, esta presente en el aire, te conectas por un celular, a 4G o 5G; y no saben todo el proceso que hay detrás, tanto de chasis digital como de la lógica de capacitación o competencias digitales. O cómo las empresas, estado y organizaciones se vinculan digitalmente, donde hoy se han desmaterializado los actos presenciales. Por ejemplo para sacar un bono de Fonasa no lo puedes hacer en ninguna oficina, hay que hacerlo por Internet, para postular a bonos u otras cosas también, para relacionarse con el Poder Judicial, etc. Todavía hay un grupo de personas, sobre todo autoridades, que todavía están con una lógica de pensar en el mundo de manera analógica, pero no de lo que se viene hacia adelante.

FTP: ¿Cuál sería un ejemplo de esta mirada tradicional por sobre la digital?

PHR: Cuando hablamos de una de las crisis actuales a nivel nacional, lo que más demanda la gente es seguridad. Y piensa todo el mundo en los robos, asaltos, portonazos, todo analógico. Y se olvidan, tanto las personas como las autoridades, que también hay delincuencia informática: por eso están aumentando las tasas de estafas, engaños de phishing, suplantación de identidad, robo de cuentas de redes sociales, ciberextorsión, sustracción de información personal, para qué decirte del Estado Mayor Conjunto (EMCO), Poder Judicial, Sernac.

«Una cantidad de organizaciones han sido afectadas y lo primero que responden frente a hechos como estos es que no tenían presupuesto para actualizar los equipos o el software».

Pedro Huichalaf Roa, abogado y ex subsecretario de Telecomunicaciones

Políticas públicas para la inclusión digital

FTP: ¿Qué podría ocurrir si no avanzamos hacia políticas públicas en materia de inclusión digital?

PHR: Es un fenómeno complejo y los países en general, o los Estados que no consideren esto, el día de mañana, tal como nosotros tuvimos un estallido social en su momento por diferencias económicas, puede generarse un estallido digital por las diferencias entre las personas que estén conectadas, las desconectadas, las que tengan uso de tecnología y aquellas que no saben porque carecen de los recursos o porque no les interesa utilizarlos frente a los que sí.

FTP: ¿Persisten hoy las brechas de entrada de los comienzos de la digitalización e Internet?

PHR: Las brechas de acceso a Internet y la tecnologías se podrían resumir en tres aspectos. Brecha económica, es decir los que podían pagar y aquellos que no; también una brecha generacional, en el sentido que los más jovenes tenían un acceso mucho más rápido y eficiente que generaciones mayores, que podían sentirse incapacitados para aprender; y además una brecha de acceso, donde directamente no podías, aunque contaras con los recursos o tuvieras interés.

Hemos avanzado hacia la disminución de la brecha digital de acceso, ya que hoy contamos con una disponibilidad de servicios, también en la económica, ya que los costos han bajado mucho. Por darte un ejemplo, cuando fui subsecretario (2014 a 2016) había 4% de hogares con fibra óptica y hoy ya alcanza el 65% de domicilios con este tipo de conectividad. Sin embargo igual hay un detalle en esto: casi todo se concentra en Santiago y en las regiones, por el momento, aún hay menor cantidad de fibra óptica al hogar.

Brecha e inclusión digital en constante pugna

FTP: Es decir, con la adopción social de las tecnologías surgen nuevas brechas digitales…

PHR: Sí y generalmente pasa porque el desarrollo tecnológico genera nuevos derechos y desafíos. Por ejemplo el derecho a acceso a Internet, que las Naciones Unidas ha definido como tal, el derecho a la protección de la vida privado o los datos personales, que hoy se discute en el Congreso, el derecho también a cuidar la democracia, debido a las fake news y desinformación, ya que alteran la visión social que hay sobre ciertos fenómenos. A su vez surgen nuevos desafíos, en los aspectos éticos del uso de tecnologías, de la Inteligencia Artificial (AI, por sus siglas en inglés), de la transparencia con que las autoridades o empresas toman decisiones automatizadas que pueden afectar a personas.

Internet al servicio de la sociedad

FTP: ¿Es posible pensar en Internet como un servicio público o un derecho?

PHR: Lo primero es entender que hoy las telecomunicaciones están absolutamente privatizadas. El acceso a Internet depende de si una empresa provee el servicio y si uno tiene recursos o no para acceder. No hay una consideración a nivel de regulación con que el acceso sea un derecho o que sea una obligación del Estado de promover el acceso a Internet. Si hay un obligación de promover los servicios de telecomunicaciones en términos amplios y hoy hay un proyecto que habla, y que nosotros impulsamos en su momento cuando yo estaba como subsecretario, de establecer Internet como un servicio público o incluso incorporarlo dentro de la Constitución, algo que estaba en el texto de propuesta constitucional fallido.

Esto no es con la lógica de que el Estado te pague el Internet, si no que se genere una obligación constitucional de que el Estado esté obligado a ejercer acciones o política pública. Pero en este momento eso está entregado al mercado.

Pedro Huichalaf Roa, abogado y ex subsecretario de Telecomunicaciones

Hay una dicotomía, pero en estricto rigor hace bastante tiempo sí ha habido políticas públicas del Estado para fomentar el acceso a través de distintas acciones. Por ejemplo el Ministerio de Educación con la entrega de computadores, también a través de la conexión de las escuelas públicas del país, con el fomento del desarrollo tecnológico y llegar a las zonas rurales. Son acciones de gobiernos, pero no de una regulación que los fomenta.

La academia dice presente

Si bien el mundo público tiene mucho que aportar a la conversación sobre brecha digital en el país, la academia también es un actor clave en materia de inclusión digital para el Chile del futuro y puede articular, a veces de manera más ecuánime, la colaboración con el mundo privado para sacar adelante proyectos en beneficio de comunidades deficitarias en lo digital.

Este es el caso que pone en evidencia YAFÜN, proyecto de investigación sobre la conectividad digital nacional, desarrollado desde 2016 por el centro NIC Chile de la Universidad de Chile.

A la cabeza de esta iniciativa se encuentra Marcelo Valenzuela, ingeniero de la Universidad de Chile en Ciencias de la Computación y uno de los primeros discípulos del padre de la web en Chile, José Miguel Piquer, como el mismo destaca.

¿Qué es Yafün?

Según explica Valenzuela, Yafün “ha configurado un mapa de la conectividad digital nacional, identificando la fibra óptica estructurante en las principales carreteras y caminos secundarios de los territorios de nuestro país, realizando a la vez un catastro con el detalle de más de 1.800 localidades sin acceso a Internet”.

Señala que esta investigación en terreno, por la cual ha recorrido varias veces Chile en toda su extensión, ha llegado a las 346 comunas del país, «permitiendo colaborar con iniciativas y proyectos de alcance tanto comunal como regional» y cuyos resultados se traducen en un acortamiento de la brecha digital, en especial en zonas y localidades más aisladas del territorio nacional.

La elección del nombre para esta iniciativa Compromiso País no es al azar. Yafün es el concepto mapuche que describe algo resistente; una fortaleza, lo que precisamente busca entregar este proyecto de conectividad a las comunidades donde llega.

“Nosotros cuando partimos esto fue producto de un acercamiento que hubo entre Subtel y Corfo; donde hubo un importante aporte de Corfo al proyecto, y que después terminó financiando íntegramente NIC Chile”, explica Valenzuela en un webinar sobre Modelos de Conectividad Comunitaria realizado por el Capítulo Chile de Internet Society.

Conectividad a la medida de los territorios

Valenzuela detalla que ha medida que avanzaron en la implementación de Yafün en el país, se dieron cuenta que “podían tener resueltas las troncales, pero una cosa muy distinta era llegar a las comunidades mismas”, ya fuera por las grandes distancias entre una localidad y otra -a veces pertenecientes a la misma comuna-, la falta de continuidad de las iniciativas de conectividad tras los cambios edilicios entre un período y otro, o bien la pérdida del profesional en Informática que veía el proyecto.

Con este diagnóstico en mano, articularon una forma de trabajo colaborativo entre la academia, privados y mundo público, que ya lleva 3 años en ejecución y ve en terreno, con los actores pertinentes de cada uno de los 345 municipios del país, las necesidades particulares de conectividad y acceso de los territorios.

Hoy Yafün lista en su web siete proyectos en distintas zonas del país, buscando la inclusión digital de adultos mayores, menores bajo el cuidado del Estado, localidades costeras del norte y sur de Chile, comunidades mapuche, escuelas públicas de 110 municipalidades e incluso la Pampa del Tamarugal.

Políticas públicas que aborden las necesidades de la gente, voluntad política de todos los sectores, colaboración público privada, los saberes de la academia y, sobre todo, la sociedad civil, son la clave para que la inclusión digital sea parte del Chile futuro.

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